viernes, 17 de octubre de 2014

El cielo y tú




Un día me dijiste que eras feliz para poder llegar al cielo. Y cuando decías el cielo no te referías a la vida después de la muerte o a un dios o a una religión. Te referías a ese estado de amor y plenitud contigo misma que era lo tuyo, lo más tuyo, lo que yo más amaba de ti

Incesantemente tu cielo se convertía en mi cielo.
Eras bella para mí. Eras ternura para mí, eras amor para mí.

Te adoraba porque eras feliz y compartías conmigo ese don de vivir la vida a plenitud. Nada contigo era imposible. Bastaba con que me miraras y ya todo sucedía por encanto. Nunca me aburrí a tu lado. Nunca me cansé de ti. Nunca me quería alejar de ti. Nunca pensé que ese cielo que eras tú un día lo perdería.

lunes, 13 de octubre de 2014

Un poema de Joshua ben Gabriel



Amarla siempre,
callar siempre ese amor
para no morir
sin morir.
Amarla en silencio
agonizando de amor.
Quererle decir mil veces
que la ama
y sólo callar,
para no morir
por su silencio.“



Joshua ben Gabriel, poeta judío de Sevilla, 1391

domingo, 12 de octubre de 2014

Seguía enamorado





Seguía enamorado
a pesar de que ella era
sólo un recuerdo,
un olvido maravilloso
en mi memoria.


Pero por más amor a ella, nunca logro del todo saber qué siente. El amor nos atrae, pero no nos convierte ni en sabios ni en adivinos. Vamos como ciegos acercándonos al otro, intuyéndolo, imaginándolo, descubriendo un ser que a cada instante es distinto. Amamos, pero no somos el otro. Ni siquiera logro comprender bien lo que siento cuando llamo a esta fuerza irresistible que me arrastra a ella, amor. El amor se basa en una certeza, en la fe que ponemos en que el otro de una manera que no comprendemos se ha acercado tanto a nosotros que también siente con nosotros el fuego, el hielo y las emociones que todo el tiempo nos están embargando cuando el otro es parte nuestra. Este amor mío, que siento como amor nuestro, es una atracción tan fuerte, un llamado del otro permanente, una necesidad del otro que no se sacia, que no termina, que crece con la ausencia y en la presencia. Este amor nuestro que no claudica, que siempre está cambiando como nosotros. Porque de la ella y de ese yo que un día fuimos, ya no queda nada, somos otros iguales y distintos, pero el amor continúa. Nuestro amor como nosotros es un superviviente. Se aferra a los dos, nos busca y nos llama. Pero por más que nunca sabré del todo cómo es ella, lo mío por ella es amor.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Hace años que no estás conmigo


Hace años que no estás conmigo y sin embargo hay tardes en que me adentro por los caminos del tiempo y te hablo de mis sueños, de los nuevos poemas que he escrito, de la gente que pasa por mi vida y hasta me pregunto qué río cruza tu memoria y si en él aún navego yo. 
 
Es difícil dejar ir un recuerdo, un atisbo de felicidad cuando estoy bajo esta catedral de árboles, ramas y hojas que se forma a mí paso por los recodos de este bosque de mi memoria. Por momentos mi universo es sólo tuyo. Contemplo los recuerdos que hacen una bóveda celestial en mi mente con los colores de tu otoño. El aire canta tu nombre, que galopa por mis venas llenando de música mis espacios. La vida se detiene en ti por un instante y suspira.

Aún hoy quisiera adorarte como cuando el verano llegaba hasta mi orilla y me empapaba de amor, de ti. Pero siento cómo el tiempo se deshace lento con los recuerdos y se aleja...se aleja de mí y te lleva con él hacia la nada.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Palabras de amor

 
Las palabras viven de lo que presienten, de lo que saben, de lo que somos, de ese diario pensar y soñar, de las emociones, del amor; y no mueren así todo se acabe. Las palabras son eternas. Dejan de ser nuestras para ser de todos, aunque hablen de nosotros, porque también hablan de los otros.

Tú, que tanto me amaste, sigues siendo poesía, mi poesía, sigues viva en esas palabras de amor. La poesía nace con el amor, pero no se muere con el amor. Es decir, que tú, el amor y yo seguiremos existiendo siempre en la poesía. Seguirás riendo, besando, amando, viviendo y tu corazón no dejará de latir en mis palabras, en mi poesía. Tú, la mujer que tanto amé, seguirás siendo poesía por donde vayas.

Las palabras de amor tienen ojos que nos ven, manos que nos acarician, silencios que nos dicen todo. Las palabras de amor nos seguirán inventando de nuevo cada vez que alguien lea nuestros poemas.

Ahora que somos ya pasado, cuando pienso en ti siento de nuevo el amor, vibro de poesía, te sigo queriendo como sólo los que han conocido el amor siguen amando siempre.

Pero cuando hay amor, como el que hubo entre tú y yo, hasta el silencio entre las palabras es canto, es latido del corazón.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Un día para el amor



„Los trenes del amor, 
suelen ir vacíos, 
hasta su destino...“

Vicente Martin Alonso


Hay un día en que una mirada se queda a vivir en nosotros; nos encanta. 

Lo que somos sólo es en ella y sin darnos cuenta nos deslizamos hacia sus sueños. Nos perdemos en ella. Nos quedamos a vivir en el encanto. 

Sólo sentimos el placer, los besos y las caricias. Nuestra soledad ha dejado de existir. Estamos enamorados. 

Lo nuestro es una ilusión

 

Lo nuestro parece nuestro, pero no es nuestro. Es sólo el ego que nos juega una mala pasada. Lo nuestro es una ilusión. No poseemos nada. Ni siquiera a nosotros mismos. Somos un instante en lo eterno de la vida. No somos más que nada. Nada de donde venimos y hacia donde vamos. 

Somos el sueño de otro que no sabe que nos sueña. Lo nuestro no existe. Ni siquiera lo mío o lo tuyo. Sólo la vida es. Eso es todo. Y ya es mucho.