lunes, 29 de septiembre de 2014

Hace años que no estás conmigo


Hace años que no estás conmigo y sin embargo hay tardes en que me adentro por los caminos del tiempo y te hablo de mis sueños, de los nuevos poemas que he escrito, de la gente que pasa por mi vida y hasta me pregunto qué río cruza tu memoria y si en él aún navego yo. 
 
Es difícil dejar ir un recuerdo, un atisbo de felicidad cuando estoy bajo esta catedral de árboles, ramas y hojas que se forma a mí paso por los recodos de este bosque de mi memoria. Por momentos mi universo es sólo tuyo. Contemplo los recuerdos que hacen una bóveda celestial en mi mente con los colores de tu otoño. El aire canta tu nombre, que galopa por mis venas llenando de música mis espacios. La vida se detiene en ti por un instante y suspira.

Aún hoy quisiera adorarte como cuando el verano llegaba hasta mi orilla y me empapaba de amor, de ti. Pero siento cómo el tiempo se deshace lento con los recuerdos y se aleja...se aleja de mí y te lleva con él hacia la nada.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Palabras de amor

 
Las palabras viven de lo que presienten, de lo que saben, de lo que somos, de ese diario pensar y soñar, de las emociones, del amor; y no mueren así todo se acabe. Las palabras son eternas. Dejan de ser nuestras para ser de todos, aunque hablen de nosotros, porque también hablan de los otros.

Tú, que tanto me amaste, sigues siendo poesía, mi poesía, sigues viva en esas palabras de amor. La poesía nace con el amor, pero no se muere con el amor. Es decir, que tú, el amor y yo seguiremos existiendo siempre en la poesía. Seguirás riendo, besando, amando, viviendo y tu corazón no dejará de latir en mis palabras, en mi poesía. Tú, la mujer que tanto amé, seguirás siendo poesía por donde vayas.

Las palabras de amor tienen ojos que nos ven, manos que nos acarician, silencios que nos dicen todo. Las palabras de amor nos seguirán inventando de nuevo cada vez que alguien lea nuestros poemas.

Ahora que somos ya pasado, cuando pienso en ti siento de nuevo el amor, vibro de poesía, te sigo queriendo como sólo los que han conocido el amor siguen amando siempre.

Pero cuando hay amor, como el que hubo entre tú y yo, hasta el silencio entre las palabras es canto, es latido del corazón.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Un día para el amor



„Los trenes del amor, 
suelen ir vacíos, 
hasta su destino...“

Vicente Martin Alonso


Hay un día en que una mirada se queda a vivir en nosotros; nos encanta. 

Lo que somos sólo es en ella y sin darnos cuenta nos deslizamos hacia sus sueños. Nos perdemos en ella. Nos quedamos a vivir en el encanto. 

Sólo sentimos el placer, los besos y las caricias. Nuestra soledad ha dejado de existir. Estamos enamorados. 

Lo nuestro es una ilusión

 

Lo nuestro parece nuestro, pero no es nuestro. Es sólo el ego que nos juega una mala pasada. Lo nuestro es una ilusión. No poseemos nada. Ni siquiera a nosotros mismos. Somos un instante en lo eterno de la vida. No somos más que nada. Nada de donde venimos y hacia donde vamos. 

Somos el sueño de otro que no sabe que nos sueña. Lo nuestro no existe. Ni siquiera lo mío o lo tuyo. Sólo la vida es. Eso es todo. Y ya es mucho.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Hoy soy todo tuyo



Hoy soy todo tuyo: te pienso, te siento, te vivo, te recuerdo, te suspiro, te extraño, te echo de menos y te quiero.

Hoy eres mi todo,
eres tú quien vive en mí,
te quiero como si estuvieras junto a mí,
me dueles por todo el cuerpo,
soy pura melancolía, tristeza pura
y el día es tuyo. 

Mi universo está detenido mirando al tuyo. 

Hoy el aire huele a ti,
estoy enamorado,
estoy solo soñando contigo 
y eres tú quien camina mi recuerdo. 

Hoy como siempre te amo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Las fiestas de fin de año

 

Para mí no había nada más triste que las fiestas de fin de año de las empresas. Esa obligación de estar alegre me era insoportable. No me sentía cómodo traicionando a la alegría, que cuando era espontánea, me había dado grandes momentos. Ese vestirme de igual a los demás y de sentirme tan bien como los demás no era lo mío. Me parecía muy bien que la gente se divirtiera, que por un instante todas las diferencias abismales entre unos y otros de los empleados desaparecieran y todos, como si fuese posible ser iguales, comieran, hablaran, rieran y bailaran juntos. Yo no era así. No podía hacer cosas por obligación. Sólo podía hacer cosas por convicción ya fuera buenas, malas o banales. Renunciar a mi personalidad para integrarme en la dinámica de un grupo no era posible para mí. Sin embargo, nunca dejé de asistir a esas fiestas. Me sentaba en una mesa retirada, y en silencio esperaba que transcurrieran las horas y la alegría de los demás hasta que ya no me veían ni me tomaban en cuenta. Entonces podía escurrirme en silencio por la vacía puerta del salón de fiestas mientras atrás quedaba el ruido de la alegría de los demás. Mientras caminaba por la noche oscura y sola hacia mi carro me volvía la alegría al cuerpo. La alegría de saber que pronto iba a estar de nuevo entre mis amados libros lejos de todos y tan cerca de mí.

sábado, 20 de septiembre de 2014

De indignados y revoluciones

 

Resulta que un día hay un gran movimiento de ciudadanos indignados.. Uno siempre escéptico no quiere participar en él. 

Pero los participantes le insisten con cantidad de argumentos y uno deja la pereza y se lanza a cambiar al mundo. Todos se acuestan revolucionarios, pero al otro día la mitad ya han dejado la revolución: tenían un compromiso, el entierro del abuelo o hacer la cola para pagar los servicios. 

Pero uno sigue audaz y decidido, a pesar del escepticismo de muchas revoluciones de un par de días. Se acuesta revolucionario y qué sorpresa: el único revolucionario que queda en la calle es uno, el pendejo que no quería hacer la revolución.