Es increíble que ya tenga 63 años. ¿Cómo puede ser que ya sea tan viejo? No sé si es bueno o es malo eso de tener 63 años.
También es sorprendente que acepte con tanta tranquilidad lo que el tiempo ha hecho conmigo: un viejo más.
He leído, hablado, debatido y aprendido mucho, pero no estoy seguro de ser más sabio. Veo menos, me muevo menos. Hace tiempos que no bailo. Ya nunca corro.
Me río igual. Pero a veces hay cierta amargura en la risa. Me gusta vivir, pero no sé si a la vida le interese eso mucho.
Tengo menos temores y más certezas. No creo en pendejos ni descrestadores ni motivadores, ni nadie me puede echar cuentos chinos. Soy más tranquilo. Más aburrido, también.
Lo jarto de esta edad es que uno se vuelve invisible para muchos.
He corrido con suerte y tengo una salud buena. Pero eso no quiere decir nada. Mañana todo puede cambiar en un instante. Y eso también es ser viejo.
Lo bueno es que ahora procuro no hacer nada que no me gusta ni aceptar lo que sé que no está bien.
No sufro porque le caiga bien o mal a las personas.
Hago lo que me gusta. Y eso antes casi nunca lo hice. Tampoco lo lamento porque tenía otros deberes y yo era otro. Era joven.
Me gusta caminar y cuando puedo nado.
No pretendo nada diferente a vivir lo mejor posible y a opinar sobre lo divino y lo humano siempre.
No me quejo de mi vida, ni de la pasada ni la presente. Hubo momentos buenos, regulares y horribles. Han podido ser mejores o peores. Pero es absurdo molestarse por ello.
Hubo épocas en que me creí el dueño del mundo, pensaba que nada era imposible para mí; también tuve mañanas en que no quise despertarme nunca más. Tengo heridas que ya sanaron, pero a veces duelen, que nunca superaré.
Amé y me amaron. Luego, fui feliz y di felicidad y sufrí e hice sufrir.
Conozco la felicidad, la tristeza, el dolor, la pérdida, el triunfo, la derrota, la abundancia y la escasez, la soledad y la compañía.
He conocido a todo tipo de personas. Me es fácil hacer amigos, pero siempre he preferido la distancia con los demás.
Hay personas que me aman sin condiciones, otras que me quieren de verdad, algunas que me estiman y aprecian. No puedo querer más. Aunque claro que quiero más, así soy.
Hoy tengo 63 años y me parece muy bien. Estar vivo siempre es la posibilidad de que a la vuelta de la esquina se encuentre uno con el sueño de la vida.
Y si algo detesto, son los pendejos que dicen que uno no es viejo por la edad, sino por como se siente.
Yo espero que hasta ahora sólo lleve el 63% de mi vida vivido.
Si tener 63 años es bueno o malo, no lo sé.
domingo, 28 de octubre de 2018
sábado, 2 de junio de 2018
Razones para un posible triunfo de Duque el próximo domingo
-Álvaro
Uribe y su indudable poder de convocatoria. Negarlo sería una
torpeza, nos guste o no.
-Las
alternativas políticas a Duque que no supieron unirse y fueron
divididas a las elecciones. Los egos de Petro, Fajardo y de la Calle
pudieron más que encontrar una propuesta común.
-La
estrategia de comunicación de la derecha basada en el miedo a la
guerrilla (Petro fue guerrillero) y el miedo a que Colombia se
volviera Venezuela. Sea cierto o no, el miedo funcionó. La clase
media le tiene pavor a perder sus privilegios.
-La
estrategia de comunicación de Petro que fue de un socialismo radical
a un socialismo democrático dejó dudas en muchos colombianos.
-La
estrategia del centro de demonizar a la derecha y a la izquierda como
extremistas y polarizadores funcionó y aglutinó mucha gente detrás
de esas banderas, pero el ego de Fajardo no permitió la unión con
de la Calle. Lograron crear un movimiento de centro, pero no tan
fuerte como para ser más que Petro.
La
estrategia terminó dejando al centro fuera de la segunda ronda, a
Petro debilitado y a Duque a las puertas de ser presidente.
La
abstención no creo que tenga la importancia que le dan algunos, pues
es muy posible que si los abstencionistas votaran, lo harían en
similares proporciones a los que sí votan .
Ojalá
no ganara Duque, porque la derecha es más de lo mismo, el fin de los acuerdos de paz y el abandono de los pobres y miserables.
Pero todo indica que así será.
martes, 10 de abril de 2018
50 años del atentado a Rudi Dutschke
El
11 de abril de 1968, en Berlín, un nazi, Josef Bachmann, le disparó
tres veces a Rudi Dutschke -cabeza y voz del movimiento estudiantil
alemán- mientras gritaba „mueran los asquerosos comunistas“.
Resultado de la campaña de difamación y exacerbación (hoy dirían
polarización) contra los estudiantes encabezada por el diario Bild
de propiedad de Axel Springer, antiguo funcionario del ministerio de
propaganda nazi dirigido por Joseph Goebbels.
Hay
que recordar que en ese momento el canciller alemán era Kurt-Georg
Kiesinger, antiguo miembro del partido nacionalsocialista de Adolf
Hitler.
En
la pascua del 68, hubo un movimiento estudiantil a nivel mundial
-comenzó en la Universidad de Berkeley- que se rebeló contra el
orden establecido, no sólo contra la guerra de Vietnam y el gobierno
vigente, sino exigiendo cambiar la forma de ver y entender la moda,
la música, el sexo y las drogas.
La
canción insignia del movimiento fue „Street Fighting Man“ de los
Rolling Stones.
En
la foto Rudi Dutschke (Getty Images).
jueves, 15 de febrero de 2018
La soledad
En medio de la multitud, en el ruido continuo de la gente se esconde la soledad del otro. Cada uno la puede sentir, si pone atención, si deja de escuchar el ruido exterior, ese murmullo de las otras soledades.
Todos llevamos la
soledad tatuada en nuestra vida. unos la callan o la ignoran o la niegan. pero ahí está en cada uno de nosotros.
La soledad es la esencia del ser humano. Somos la soledad.
Vivimos en nosotros. Allí, en nuestro interior, somos. Y aún así no
nos conoceremos nunca del todo. Intuimos, percibimos, tocamos, hablamos y amamos a los otros, pero cada uno permanece para sí, solo.
En medio de la multitud entendemos que no somos los únicos. Pero al saber del otro, también comprendemos que estamos solos en nosotros.
Aun entendiendo lo que somos, no sabemos todo sobre nosotros, ni nos comprendemos del todo. Somos de alguna manera desconocidos en nosotros mismos.
Aun entendiendo lo que somos, no sabemos todo sobre nosotros, ni nos comprendemos del todo. Somos de alguna manera desconocidos en nosotros mismos.
jueves, 8 de febrero de 2018
Instantes
Hay
instantes como ahora en que amo la vida. Pero sé que hubo momentos
en que la odié y los habrá de nuevo.
Vivir
es lanzarse al vacío sin saber por qué, ni para dónde ni si
llegaremos a un destino. No por audacia, sino por irremediable, nos
entregamos a lo desconocido con la esperanza de algo nuevo y quizá
mejor.
Vivir,
qué paradoja, es estar ciego y aún así reconocer las formas y los
colores de lo que somos y nos rodea; intuir la fiesta que es el
movimiento, el sentir, el percibir, el soñar, el deseo, el placer y
el saber Pero también es el dolor, qué angustia tan grande,... y
la certeza de que nada ni nadie ni siquiera nosotros somos para
siempre.
Hay
instantes como ahora en que me siento tan bien que no me importa que
la vida no sea para siempre.
miércoles, 31 de enero de 2018
Ese yo que pronuncia su nombre
Ese
yo
que
pronuncia su nombre
aún
vive.
De
tarde en tarde,
a
la sombra de los olivos
ella
imagina
a ese
otro
yo que la piensa.
Y
suspira
por
ese que no olvida
que
ella
lo
salvó de la soledad y el silencio,
ese
que escribe poemas
y
que como ella
también
está solo porque la ama.
martes, 30 de enero de 2018
El que te sueña
Soy el que te sueña,
el que se inventa en el amor
-ese que sin ser, quisiera ser-
el que no quiere despertar de los sueños
cuando la vida no es vida, sino soledad...
la felicidad cuando lo sueñas.
el que se inventa en el amor
-ese que sin ser, quisiera ser-
el que no quiere despertar de los sueños
cuando la vida no es vida, sino soledad...
la felicidad cuando lo sueñas.
Soy un hombre que busca el amor... y que sabe que el amor es el destino entre este que sueña y tú que eres el
sueño.
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