miércoles, 31 de enero de 2018

Ese yo que pronuncia su nombre



Ese yo
que pronuncia su nombre
aún vive.
De tarde en tarde,
a la sombra de los olivos
ella
imagina a ese
otro yo que la piensa.
Y suspira
por ese que no olvida
que ella
lo salvó de la soledad y el silencio,
ese que escribe poemas
y que como ella
también está solo porque la ama.

martes, 30 de enero de 2018

El que te sueña

Soy el que te sueña,
el que se inventa en el amor
-ese que sin ser, quisiera ser-
el que no quiere despertar de los sueños
cuando la vida no es vida, sino soledad...
la felicidad cuando lo sueñas.

Soy un hombre que busca el amor... y que sabe que el amor es  el destino entre este que sueña y tú que eres el sueño.

¿Quién soy?...una creación de los sueños...un invento del amor...un silencio tuyo...un instante de vida o una soledad que se sueña amada. 

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Última carta a Beatriz



Beatriz, bella y eterna,

Y luego quisieras confundirte en todo
Y tenderte en un descanso de pájaros extáticos
En un bello país de olvido
Entre ramajes sin viento y sin memoria
Olvidarte de todo y que todo te olvide.“
Vicente Huidobro

jamás pensé que te volvería a ver. Aunque cada día mi deseo era verte de nuevo. Pero cuando ya no creía posible contemplarte una vez más, abrí los ojos y allí estabas tú. Igual que siempre. La misma sonrisa, los mismos ojos, el mismo y tan extrañado olor tuyo. Estabas junto a mí como si existieran los milagros, como si supieras que me estaba muriendo de ganas de verte, y muriendo literalmente. Sólo pensé en lo bella que eres. Lo bella que te recordaba y lo bella que te vi en ese momento. Mientras te miraba asombrado mi mente repetía bella, bella, bella, bella, bella.
En el instante en que abrí los ojos y estabas frente a mí fui feliz. Por un instante me olvidé de la muerte, del dolor, de la desesperanza y del miedo, del miedo tan tenaz que se tiene cuando se sabe que se va a morir. Pero tu presencia por un momento me quitó el miedo y me devolvió la vida. Porque aunque sigo vivo, vivo muerto. Y aunque no me he muerto, no es vida lo que llevo, sino espera mortal.
El cuento de que uno se resigna a la muerte es más facil de decir que de vivir. Lo que hago por físico cansancio es no gritar de miedo y rabia, ni salir corriendo para huir de la muerte. Pero que eso sea resignación, no estoy tan seguro. Este miedo a la muerte, es decir a la nada, a que a pesar de la paciencia con el dolor, con el deterioro físico uno quisera creer que después de todo hay una forma de negociar con la muerte un par de horas más, de días o de meses sin dolor y con ganas de vivir. Pero la puta muerte no acepta nada. Eso es lo que me hunde, me enfurece, me desespera, me mata...me río...pero es que me muero de miedo y de verdad.
Tantas muertes que se suceden sin descanso y a todo momento y no sabemos nada de ella. Nada de nada, hasta que nos coge de las pelotas y está ahí. Siento un miedo tan diferente a los miedos que tuve cuando estaba vivo y no sabía que me iba a morir. Este miedo es miedoso de sentir. Un miedo que se siente por todo el cuerpo y que impregna cada pensamiento y acto de lo que nos queda de vida.
Pero no quiero abrumarte con mi muerte. Cuando muera ya habrá tiempo para ello.
Ahora quiero darte las gracias por volver a mí, por tomarme de la mano, por esa mirada que me devolvió el amor, ese amor que fue de los dos, esa mirada que no delató el horror que debiste sentir al verme en el estado en que estoy. En fin, gracias por cada palabra, por cada gesto, por dejarme llorar, por llorar conmigo. Tengo un nudo en la garganta al recordar nuestro reencuentro. Pero es el nudo en la garganta más feliz de mi vida, porque aunque me voy a morir, pude volverte a ver. No sólo soñarte, sino verte, sentirte, olerte y oírte. Como un milagro para este ateo tan raro que soy. Porque no he dejado de rezar cada noche de mi vida, a pesar de que mi mente me dice que dios no existe. Hay algo en mí, y no es la angustia de la muerte, más bien la angustia de la vida por darse un sentido, que me susurra que no pierda la esperanza, que tal vez estoy equivocado y que dios sí existe. Ya sé que son tonterías y que suena patético. Pero así soy y así fui siempre.

Tantos años invisibles en mi vida. Tantas vidas en una sola vida. Tantos silencios, cuántos secretos que se perderán, o mejor dejarán de ser conmigo. La vida que llevé sin ti es parte de esos años invisibles. Tiempo que nos fue robado por la realidad y a su vez tiempo que nos fue dado para vivir otras vidas.

No nos despedimos. Pero los dos sabemos que no volveremos a vernos, que fue la última y maravillosa vez que estuvimos juntos. Así fue mejor. Si nos hubiéramos despedido para siempre, me hubiera desmoronado, deshecho en llanto. Sé que también lo sientes así. Sé que eres la mujer de mi vida, de mis sueños, la amada que no fue para mí, que el destino nos jugó una mala pasada, que vivimos lejos del otro con él en nuestro corazón, que hubo tardes en que tu corázon y el mío se aceleraron pensando al mismo tiempo en el otro. Gracias, amor mío, por no dejar de amarme.

Estoy cansado. Ya no puedo escribir más. Ya no más.

Quizá mañana, quizá otro día, quizá nunca. Qué tarde es para soñar...quizá en otra vida. Quizá...

martes, 19 de septiembre de 2017

Bogotá



Una ciudad es suya
si en ella hay sitios que estaban antes que usted
si sus calles están llenas de recuerdos
si entre la gente que pasa
hay un par de rostros de toda la vida
si en ella no se pierde
si sus olores son familiares
si el ruido que hace le acompaña
si hay calles donde aún se oyen las risas de su infancia
si todavía está la casa de ese primer amor
si del colegio al que fue siguen saliendo cientos de niños
gritando de dicha, de hambre, de gusto por la vida
si al caminar por ella vuelve a otros tiempos
si su vida está grabada por todas partes:
en parques, en calles, en cines, en casas
si sabe dónde venden pan caliente a las cinco de la tarde
si hay librerías donde hojear un libro
si todavía hay alguien que en secreto escribe poesía
y, sobre todo, si por sus calles
se oye la voz inconfundible de esa que aún le ama..

lunes, 18 de septiembre de 2017

Su amor


Se quedó al lado de ella cuando todas las cartas de la vida estaban en su contra, cuando el sentido común decía que era hora de irse. Desandó la vida a su lado, la tomó de la mano con fuerza, la miró a los ojos, porque sabía que valía la pena perderlo todo antes que abandonarla en las dificultades. Le sonrió, la apretó contra su pecho, la acarició suavemente, alzó la mirada y juntos caminaron de frente hacia la adversidad.

martes, 12 de septiembre de 2017

Serenata de Manuel Scorza



Serenata


Ibamos a vivir toda la vida juntos.
Ibamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse ¿ entiendes ?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

! Ibamos a hacer tantas cosas juntos !
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.
Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.“


Manuel Scorza

Manuel Scorza Torres fue un novelista, poeta, político y editor peruano de la Generación del 50, atento a los fenómenos sociales y observador de los problemas del Perú de la época que le cupo vivir.


sábado, 9 de septiembre de 2017

Septiembre


Si yo pudiera elegir viviría en otoño. Y siempre en septiembre. La euforia del verano ha pasado y la vida se tranquiliza, Entonces el mundo lo siento más mío. Y es un placer caminar a orillas del Rín contemplando como la vida pasa y el paisaje se transforma. A finales del mes los árboles comienzan a adornarse de oro, naranja y rojo. 

Septiembre es una fiesta para el espíritu. Los días se hacen suaves, se serenan y las noches se pueden dormir charlando en el balcón. La luna se asoma al mundo  y las estrellas me miran curiosas. Todo parece mejor en estos días. Septiembre es perfecto con sus lluvias, soles y vientos fríos.

Me gusta soñar que la vida se detiene en septiembre y yo me quedo a vivir en sus campos fríos y dorados.

¿Qué sería de mí si no existiera al menos una vez al año este mes maravilloso llamado septiembre?



Y si yo pudiera amarte mil veces más, mi vida sería un septiembre eterno.