domingo, 17 de enero de 2016
Me aburren
Me aburren las discusiones pendejas, los que buscan camorra sin saber lo que rebuznan, los conversos que irrespetan a los demás para defender su nueva fe o escepticismo, los vivos siempre, los de la derecha trasnochada y los de la izquierda cerrada, los bobos cultos que atacan a la izquierda porque está de moda, los violentos de cualquier pelambre, los que a nombre de ser mejores se quieren tirar a otros, los arrogantes que con ello quieren disimular su rabo de paja, los lacayos, los comprometidos con un político porque no se les puede creer, los que se creen mejores o peores que otros, los que se excusan por pensar, los que no se excusan por rebuznar, los políticos todos, los economistas neoliberales con sus falacias trasnochadas, los supuestos expertos que ahora pululan en los medios, los motivadores y sus lugares comunes, los que se creen pragmáticos, los bobos cultos, los que se regalan, los que se venden o alquilan, los criminales y sobre todo los pendejos que mantienen a Colombia jodida.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Yo amaba la vida
Yo
amaba la vida -es decir, era inocente- hasta que descubrí que las
personas están hechas de mentiras, odios, miedos, de ganas de
joderse a los demás, de amargar al que no se puede defender, de
complejos de inferioridad, de ignorancia y de mezquindad.
Aunque
también hay bondad, generosidad, amor y entrega, estas virtudes no
saben defenderse, están a la merced de la buena voluntad de los
demás.
Sigo
amando la vida, pero lo hago a escondidas donde nadie sienta el
deseo de destruir mis sueños, porque ven que la vida me sonríe.
sábado, 26 de diciembre de 2015
Los días muertos
Entre
el 25 de diciembre y el 4 de enero la vida se detiene. Entramos en
los días muertos. Es como un paréntesis. Se está, pero no se es.
Hay algo de vacío, de nada en estos días que siendo parecen no
ser.
Días
de espera. Como una pausa involuntaria. No es cansancio. No es
tristeza. Es vacío. Como queriendo que llegue de nuevo la amada
rutina, la certeza de los días con horario fijo.
Días
en que, si nos descuidamos, nos da por hacer balance de nuestra vida,
revivir éxitos o derrotas. Y sentir esa sensación, que en el fondo
de cada uno de nosotros vive, de esplendoroso fracaso, de
irremediable pérdida, de un cierto sin sentido de lo que hacemos o
dejamos de hacer.
Por
supuesto que nos reímos, comemos, salimos, en fin, vivimos, pero
dentro de nosotros hay una parte desconcertada, un yo que no se deja
manipular por nuestra máscara de felicidad, y duda; un yo que sabe
que todos en el fondo queremos regresar a la seguridad de la
monotonía para no pensar.
martes, 20 de octubre de 2015
Mi vida y yo
Hay
días en que mi vida se levanta más temprano que yo. Mientras ella
hace y deshace por la casa, por la ciudad y por las ideas, yo sigo
durmiendo, sigo soñando.
Mi
vida hace cosas que a mí no me apetecen, me aburren y que prefiero
que las haga ella y yo no. Ella está más adaptada a la realidad que
yo. Yo soy caprichoso, subjetivo, perezoso y quisiera estar solo
conmigo a todas horas. Pero a mi vida sí le gusta la gente, salir,
charlar, caminar comer con otros, trabajar, y trabajar y trabajar.
Allá ella, lo mío es disfrutar de cada instante mío y no me
preocupo por esas cosas.
A
mi vida le gusta leer y escribir. A mí, también. Por eso cada día
por un par de horas nos sentamos los dos entre libros y periódicos y
leemos, comentamos y nos reímos de las noticias, o nos devoramos
libros o los dejamos de lado cuando nos aburren. Es curioso, pero al
escribir los dos somos del mismo parecer y nos gustan los mismos
temas. Entre los dos aportamos ideas y puntos de vista que enriquecen
lo que escribimos.
De
resto mi vida y yo llevamos vidas paralelas, pues nuestros intereses
son diferentes.
Mi
vida está pendiente de las personas que los dos queremos. Yo confío
plenamente en que mi vida le dedica lo mejor de sí a esas personas
que han hecho posible con su amor, su tiempo y su generosidad que los
dos vivamos tan bien. Mi vida y yo no seríamos nada sin esas
personas que nos quieren.
A
la hora de dormir, mi vida se acuesta más temprano. A mí me gusta
quedarme a solas, recuperándome de las muchas cosas que hace mi vida
por los dos. Mientras ella ya duerme, yo sueño.
sábado, 17 de octubre de 2015
Un latido del corazón
"Me
miró lo que dura un latido del corazón . Supe en ese momento, que
la recordaría el resto de mi vida"
"La Condesa descalza"
"La Condesa descalza"
No
habrá nunca más una larga caminada a orillas del Guadalquivir, no
volveremos a comer fish and chips en un kiosco bajo la lluvia de Londres, ni
correremos y bailaremos otra noche de verano en París, no nadaremos una vez más en una isla perdida del Caribe, no nos esconderemos a besarnos una y
otra vez en las calles de la Medina de Marrakech, no nos tomaremos de
la mano bajo la mesa como en esas largas charlas con los amigos
mientras mirábamos atardecer a orillas del Garda, ni nos reiremos al
oír por sorpresa esa canción que tanto nos gusta en el bullicio de
Manhattan o ese verso que te escribí que le oímos a un joven cuando se lo susurraba al oído a su amor en un bar de Bilbao.
Tú
y yo no volveremos. Pero no habrá tiempo, distancia o silencio que nos impida soñar con el otro, saber que aún tenemos una cita pendiente en ese lugar que aún no conocemos pero que espera por nosotros...bueno, tú ya lo conoces pero yo no. Iremos a Sevilla a cumplir la cita de leer los poemas de Joshua Ben Gabriel en voz alta en la antigua judería y después...después será lo que la vida quiera.
viernes, 16 de octubre de 2015
Una relación complicada
Por
la forma que tiene de detenerse frente a mí, por esa mirada suya que
casi me habla, por los latidos acelerados de mi imaginación sé que
nos gustamos. La felicidad y yo nos hemos encontrado a escondidas.
Nos hemos querido. Ella y yo tenemos muchas cosas en común.
Desde
que era pequeño me acompañaba a leer o jugaba conmigo tardes
enteras cuando el piso de mi cuarto era un campo de batalla de
tapitas de gaseosas con una bolita de cristal que según el color
pertenecían a diferentes regimientos o ejercitos, una tabla de
madera para jugar damas chinas era la fortaleza que había que
conquistar que estaba en un lugar casi inexpugnable sobre la almohada
de mi cama.
En
la adolescencia fue conmigo a todas las fiestas desde los catorce
años hasta los veintitrés en que no volví a ninguna fiesta.
En
el amor pensé que ya era oficial lo nuestro, que éramos para toda
la vida. Pero me equivoqué. Sólo fue que sintiera el amor poniendo
de cabeza mi vida para que la felicidad por días, semanas, meses y
años no me volteara a mirar. Creo que el verme enamorado la ponía
celosa, sentía que me perdía y se iba sin previo aviso, sin decirme
nada y me dejaba con ese dolor que sentimos los que a pesar de la
realidad pensamos que las relaciones son eternas. Desde entonces he
vivido con un nudo en la garganta, un vacío en el estómago, unas
ganas de mandar todo al carajo y una inmensa derrota en el alma.
Adoro
a la felicidad, pero desde entonces ella y yo tomamos caminos
distintos. Sé que piensa en mí. Yo también pienso en ella. Hay
días en que nos saludamos o coincidimos en algún lugar o con un
conocido mutuo. Y los dos sentimos esa electricidad que existe entre
dos que están destinados el uno para el otro. Pero los dos sabemos
que nunca volveremos a estar juntos como cuando tenía seis años y
montaba en una bicicleta verde bajo la eterna lluvia de la Sabana de
Bogotá.
martes, 13 de octubre de 2015
Tú y yo
Tú
y yo
que tantas veces nos hemos hablado a besos; y que a caricias nos
hemos prometido cielos y estrellas.
Tú y yo
que tantas veces hemos
convertido los sueños en campos de juego y de alegría.
Tú y yo
que
por andar soñándonos nunca dejaremos de querernos.
Tú y yo
que
hemos hecho de esta vida el paraíso de nuestros cuerpos.
Tú y yo
que tanto nos queremos y debemos ¿cuándo al fin existiremos?
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