domingo, 25 de agosto de 2013

Cómo hacer feliz a un hombre y a una mujer.

CÓMO HACER FELIZ A UN HOMBRE
1. Darle de comer
2. Dormir con él...
3. Dejarlo en paz
4. No chequear su teléfono (mensajes)
5. No lo molestes por lo que haga
¿Qué tan difícil es eso?

CÓMO HACER FELIZ A UNA MUJER
En realidad no es demasiado difícil, pero...
Para hacer a una mujer feliz
un hombre sólo necesita ser:
1. un amigo
2. un compañero
3. un amante
4. un hermano
5. un padre
6. un maestro
7. un chef
8. un electricista
9. un plomero
10. un mecánico
11. un carpintero
12. un decorador
13. un estilista
14. un sexólogo
15. un ginecólogo
16. un psicólogo
17. un exterminador de plagas
18. un psiquiatra
19. un curandero
20. un buen oyente
21. un organizador
22. un buen padre
23. muy limpio
24. simpático
25. atlético
26. caliente
27. atento
28. galante
29. inteligente
30. gracioso
31. creativo
32. tierno
33. fuerte
34. que comprenda
35. tolerante
36. prudente
37. ambicioso
38. capaz
39. valiente
40. determinado
41. verdadero
42. confiable
43. apasionado

Sin olvidarnos de:
44. dar cumplidos regularmente
45. ir de compras con ella
46. ser honesto
47. no estresarla
49. no mirar otras mujeres

Y, AL MISMO TIEMPO, TAMBIÉN DEBE:
50. darle mucha atención
51. darle un montón de tiempo,
sobre todo tiempo para sí misma
52. darle mucho espacio,
53. nunca preguntarle a dónde va.

PERO SOBRE TODO ES MUY IMPORTANTE
54. nunca olvidar:
* cumpleaños
* aniversarios
* día de San Valentín
* acuerdos que hace.

Nota: este atículo lo encontré en Facebook y no sé quién es su autor. 

martes, 6 de agosto de 2013

475 años de Bogotá






Bogotá significa para mí el lugar de mis ancestros, de mi familia grande, de mi infancia, de mi juventud, de mis amores, de mis sueños y de las experiencias que marcaron mi vida. Es también el lugar donde mejor me siento, donde más soy yo, donde nada me es extraño, ni siquiera lo extraño. Sus calles están impregnadas de memoria mía y su historia es mi historia. Yo soy bogotano por donde se mire.

Bogotá es el refugio de mis recuerdos, mi nostalgia siempre.

Bogotá es el lugar de mi vida, es la geografía que me define. Bogotá es mi lengua y mi manera de pensar y sentir. Bogotá es la ciudad donde gran parte de mi vida sucedió, donde aún me esperan las que me quieren y los sueños. Sin Bogotá yo no sería.

Foto tomada por Jorge Andrade Blanco

martes, 30 de julio de 2013

La política exterior colombiana no existe

La política exterior colombiana no existe.

Sólo en Colombia se puede pensar que la embajada en España es más importante que la de Venezuela, porque supuestamente se  vive mejor.
Colombia sigue nombrando a gente que no está preparada como embajadores y como diplomáticos. Sólo nosotros pensamos que estudiar derecho internacional no sirve para nada.
Sólo en Colombia creemos que los gringos nos van a sacar de la pobreza, que Brasil no es importante, que el futuro no está en China, que el Pacífico no tiene futuro y que sin puertos y carreteras podremos ser una potencia regional.
Sólo un tonto puede creer que Colombia sin Ecuador y Venezuela puede tener alguna importancia geopolítica.

Sólo Colombia piensa que la política exterior es la mejor porque Yo, José Gabriel es embajador de Colombia en México y le hizo una comida a Slim con el delincuente colombo mejicano Fernando Botero Zea, que salió regia.


Nuestra política exterior es repartir el país entre las transnacionales mineras para que se lleven todo y nos dejen las deudas, los paras, los problemas, los huecos y la pobreza.

La autodenominada élite



Lo mas preocupante sobre nuestra autodenominada élite es que, aun la que tiene las mejores intenciones, no tiene ni idea de cómo sacar al país de la pobreza, de las injusticias y de la desigualdad.

Cuando uno lee a los comentaristas expertos sólo encuentra ideas que fueron inventadas en USA o Europa y que no necesariamente funcionan en Colombia o ideas que favorecen privilegios y ventajas para ellos, no para nosotros.
Se repite siempre que la educación nos sacará adelante. Y no lo creo. No basta con ser culto para generar riqueza y bienestar. Aunque la educación es básica para que los ciudadanos piensen y actúen. Sobretodo con la esperanza de que al fin tengamos ideas propias y no ideas pensadas por otros para su beneficio y no el nuestro.

Lo que es claro es que Colombia le apuesta a lo que los intereses extranjeros necesitan en el momento: minería y agricultura industrializada. Las dos pensadas para las necesidades de ellos, no las nuestras. Con esa estrategia se harán más ricos los ricos y un par de docenas de oportunistas y lagartos, pero no beneficiará a la mayoría de los colombianos.
La autodenominada élite no tiene ni idea de qué quiere para Colombia y los colombianos. La semilla de todo desarrollo está en saber qué queremos ser y cómo lo vamos a lograr. Y de eso nunca he leído o visto en Colombia.


Nota: ya sé que cada gobierno prepara unos mamotretos gigantescos llenos de buenas ideas para su administración, que luego se quedan en un 99% entre sus páginas a dormir el sueño de los justos.

lunes, 29 de julio de 2013

La vida es un oficio triste


Varias veces he muerto en mi vida. He perdido tanto de mí y de los otros. Los otros siempre pasajeros de mi vida. Aunque sus ausencias me acompañan como amigas invisibles. 

 Yo me he perdido y he dejado parte de mí en el ayer y llego al presente con el resto de mí. Sin embargo, mucho de mí ya no va conmigo. Otros ahora llevan consigo un poco de mí. Quizá yo soy ahora algo de ellos. 

En una sola vida he vivido muchos yos, todos míos. Igual a mí, pero diferentes.

Miro atrás tratando de rescatarme del olvido, pero nunca llego a ese lugar perdido del ayer.

Nunca volveré y esa es mi tristeza: dejarme atrás irremediablemente.La vida es un oficio triste. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Monólogo del despechado


Me imagino -y sé que tienes toda la razón- que no te interesa saber qué siento por ti o si aún sueño contigo.

Tampoco te preguntarás -con qué tiempo si vives otra vida donde yo no existo- si escribo poemas para ti.

Me imagino muchas cosas; y muchas de ellas preguntan por ti. Pero sé que esas preguntas ya no te interesan, que no tienes respuestas para mí. 

Sería maravilloso cada mañana devorarse



Sería maravilloso cada mañana devorarse el uno al otro: saciarnos de piel, de besos y caricias, de nadar al otro; que no dejáramos ni rastro de deseo hasta la hora del almuerzo para poder devorarnos de nuevo, para desnudar cada pecado nuestro y convertirlo en cielo, en paraíso terrenal, antes de que salgamos en la tarde a caminar la playa y al oscurecer nadar sin nada distinto a nuestro amor mar adentro y regresar empapados de alegría, de pasión, del otro; y en la noche devorarnos una vez más lengua a lengua, fuego a fuego, caricia a caricia y beso a beso hasta altas olas de la noche.

Sería maravilloso que entre tú y yo no hubiera un mar de ausencias que nos está devorando.