lunes, 19 de junio de 2017

Morada al sur de Aurelio Arturo





Fragmento de Morada al sur de Aurelio Arturo


"Te hablo de días circuídos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
por una estrella de menta que enciende toda sangre:
te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:
te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.
Te hablo también: entre maderas, entre resinas,
entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja:
pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verde es de todos los colores
los vientos que cantaron por los países de Colombia."


Aurelio Arturo Martínez (n. La Unión, Nariño; 22 de febrero de 1906 - f. Bogotá; 24 de noviembre de 1974), fue un poeta colombiano, abogado y magistrado de la corte de trabajo y de la corte militar. Ha sido calificado muchas veces como el mejor poeta de Colombia en el siglo XX a pesar de su escasa obra1 2 3 Su único libro, Morada al Sur, es una recopilación de catorce poemas (en donde se encuentra incluido el poema homónimo) que plasman vívidos recuerdos de su tierra natal.

viernes, 16 de junio de 2017

¿Están paralizados los partidos políticos alemanes?



Los partidos políticos alemanes parecen paralizados. Ninguno se atreve a cambiar nada. Tienen miedo de perder.

CDU y SPD solo ofrecen placebos para los problemas que existen: los refugiados (Alemania es el único país europeo que recibió más de un millón de refugiados), el euro, la crisis del Brexit y el futuro de la Unión Europea, el gobierno autoritario de Turquía, el terrorismo radical de unos pocos musulmanes, sin olvidar los 9 millones de trabajadores alemanes que con un trabajo de tiempo completo no les alcanza el sueldo para vivir.

La diferencia principal entre CDU y SPD es que la primera ofrece bajar los impuestos y la segunda no.

FDP y Verdes no ofrecen nada innovador: la FDP menos impuestos, privatización  en parte de la educación y cobrar la universidad y disminución de la burocracia. Y los verdes ofrecen el matrimonio homosexual. 

La AFD ofrece más neoliberalismo, menos europeísmo y, sobre todo, racismo puro y duro haciendo responsable de los problemas del país a los extranjeros.

Y a la izquierda, die Linke -que ofrece un programa socialdemócrata: un salario mínimo de 1.500 euros y una pensión mínima de 1.200 euros y volver a los antiguos impuestos para el capital que ahora está exento para costear la justicia social- los otros partidos la rechazan supuestamente por no ser apta para gobernar. Este rechazo lo justifican porque Die Linke no está de acuerdo con la intervención militar alemana en el extranjero, que es lo más sensato, según los LInke,  a la vista de los desastres de las intervenciones militares americanas, francesas y británicas de la posguerra.

Como están las cosas hoy, las elecciones parlamentarias de septiembre es casi seguro que las volverá a ganar Angela Merkel. La pregunta es con quién hará una coalición.
La FDP, que se está recuperando de su casi desaparción en las pasadas elecciones generales y gracias a su joven jefe, Christian Lindner, son los más opcionados como futuros socios de un gobierno de la CDU.

La SPD, si quiere gobernar, tendría que hacer coalición con los Verdes y la izquierda. Pero la SPD duda de la alianza con la izquierda debido al marketing conservador que ha creado una imagen negativa de los Linke como radicales e irresponsables izquierdistas. Lo cierto es que la izquierda ha demostrado en varios gobiernos de los Länder donde participan en la coalición o gobiernan que son responsables.


El éxito económico de Alemania asusta a sus socios europeos, molesta a USA y paraliza la política alemana que no se atreve a hacer un cambio hacia lo social, que ha sido descuidado durante décadas, por miedo a perder el innegable bienestar que disfruta la mayoría de los alemanes.

martes, 4 de abril de 2017

Laura y yo en el lago de Lugano




Amor, recuerdas esa última tarde de octubre, los dos caminando abrazados por la Riva Vincenzo Vela. Algunas personas tomaban café en las mesas al sol. Era el fin de nuestros días, de las maravillosas noches, tu bufanda verde me cubría la cara por el fuerte viento del lago. Los dos reíamos. Estábamos felices. Después de tantos años y de tanta ausencia al fin estábamos juntos. Sabíamos que, aunque nuestras vidas volverían a tomar rumbos distintos, ya nada nos lograría separar.
Esa tarde miramos el mundo con nuevos ojos, con tanta felicidad, con la feroz certeza de que la vida valía la pena, que el amor nuestro era real, que siempre había sido amor.
Nos detuvimos a mirar las aguas del lago de Lugano, esa línea tenue y azul profunda que nos recordó la distancia entre nuestro amor y nuestra vida. Estuvimos parados en silencio durante un largo rato dejando que el instante de comunión entre  la naturaleza,el amor y nosotros se grabara en la memoria. Sentía tu cuerpo contra el mío, tu amor, la certeza de nuestro amor, y no me interesaba nada más. Sólo tú, los dos, nosotros.

Laura, amor mío, qué días fueron esos. Inolvidables y maravillosos. Descubrimos que la vida vale la pena por esos momentos únicos que de cuando en cuando nos dejan entrever la felicidad. Nos sentimos tan unidos, tan uno solo como sólo lo habíamos sentido muchos años atrás en Bogotá cuando nos conocimos. Hasta Lugano habíamos vivido cada uno su vida, sus sueños y sus tristezas. Pero esa tarde la vida nos dio una tregua y nos fue posible sentir la eternidad.

La primera noche, mientras descansábamos de ser felices, me senté frente a la ventana que daba al lago y te escribí:

Deja  que me acerque
para desprenderme de la tristeza
acumulada en silencio,
déjame ser
tu más cercana presencia,
déjame caminar contigo
tomados de la mano
para contarte cómo serán
los mares que nos esperan.
Déjame naufragar en tu mirada,
es lo único que quiero.


Aún te veo leyendo el poema a media luz, sólo cubierta con tu belleza. Después alzaste la cara y me miraste con esos ojos verdes en los que tantas veces perdí la cordura -que me dicen que me amas, que me amarás siempre-, y los dos nos abrazamos y fuimos de nuevo eternos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

A las cinco de la tarde

"Pero no sabes nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo."


Mario Benedetti

Recuerdo que a las cinco de la tarde te sentabas en la cocina mientras los duendes corrían alrededor tuyo y te fumabas un cigarrillo.
Tomabas el teléfono y marcabas mi número y al otro lado del mundo mi corazón se aceleraba. Contestaba sonriendo y me decías con ese acento tan tuyo, tan andaluz, que pensabas en mí, que te hacía falta oír mi voz. Que recordar es otra forma de seguir amando, me susurrabas.
Sé que aún a las cinco de la tarde te sientas en la cocina y te fumas un cigarrillo. Quizá piensas en mí como yo lo hago a esa hora de la tarde y en las demas horas, minutos y segundos de cada día en que te fumas un cigarrillo en esa nuestra hora, las cinco de la tarde.
¿Ahora si me crees que tu olvido no deja que te olvide?

Las donaciones de órganos en Colombia


No me interesa el texto de la ley 1805 de 2016, sino la realidad de las donaciones de órganos.

¿Quiero saber qué personas en Colombia reciben órganos donados y a qué estrato social pertenecen?

¿Qué personas deciden quién recibe un órgano donado?

¿Quién controla y cómo que las donaciones de órganos sean de acuerdo a la ley?

¿Hay transparencia en el transplante de órganos donados?

¿Cuánto cuesta un transplante de órganos? ¿Quién lo paga?


¿Tiene la misma oportunidad un pobre que un rico de recibir un transplante de órgano?

No me interesa el texto de la ley 1805 de 2016, sino la realidad de las donaciones de órganos.

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Adónde vas?


¿Adónde vas?
A buscarte. 


Te buscaré en cada mirada,

en cada palabra de amor
y en cada lugar que te recuerde.

Voy a buscarte siempre hasta que me encuentres.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Me gusta la palabra diluviar.



Me gusta la palabra diluviar porque significa la vida y la mía está empapada de diluvios. 

Me gustan los diluvios. He caminado, corrido, brincado y reído bajo muchos diluvios. Tantas veces me he escondido bajo el alero de una casa para protegerme de un diluvio. Más de un diluvio me ha dejado calado hasta los huesos, como una sopa, tiritando y morado de frío. Nada más delicioso que estar en la casa de mis papás tomando onces bien abrigado y ver diluviar. Me he hecho mayor, me he enamorado y me he sentido irremediablemente triste bajo los diluvios que dejaban la ciudad inundada y a ese niño que un día fui feliz de salir a la calle con las botas de caucho puestas para meterse en los charcos frente a la casa.

Diluviar es tan de Bogotá. Bogotá son las montañas, la Sabana y los diluvios. Mi vida la viví y la soñé bajo  los diluvios de Bogotá.

Bogotá no sería Bogotá sin los diluvios. Y yo no sería yo sin las montañas, la Sabana, Bogotá y sus diluvios.