lunes, 31 de agosto de 2015

Rechazo a todo el que quiera joderse a otro

Rechazo que para joderse a otro, así este otro sea un malvado, se le calumnie, se exageren sus errores o maldades hasta el absurdo, se le endilguen delitos y actos que no cometió, se oculten datos o hechos positivos de éste para dar una imagen equivocada y que se lancen en manada a matonearlo cuando no se puede defender.

Rechazo los linchamientos mediáticos o reales de cualquier persona, porque no se comparte su manera de ser, pensar o actuar.

Rechazo el sectarismo tan común de nuestras tierras. Sectarismo que aflora hasta en los que se creen tolerantes cuando no se está de acuerdo con ellos.

Ya sé que es más fácil callarse o seguir a la turba enardecida, pero no es mi carácter.

miércoles, 12 de agosto de 2015

La noche de las Perseidas





Jueves, 13 de agosto de 2015



Es más allá de medianoche. Es agosto. Estoy solo en el balcón. Huelo el perfume de la hierba del jardín, de los árboles y el verano que me envuelven. El cielo está despejado. 

El silencio absoluto de la oscuridad es interrumpido por el ruido lejano de la ciudad. Miro al cielo en busca de esa lluvia de estrellas, las Perseidas. La espero. El cielo es oscuro y veo las estrellas de siempre. Mis compañeras en las noches en que regreso de la vida.

No sé si veré la lluvia de estrellas, llamada lágrimas de San Lorenzo, pero sí sé que en este momento siento tu corazón latiendo en mi corazón.

sábado, 25 de julio de 2015

La tarde en que fui a ver a Willy DeVille








As a tear fades away
And the dawn drives a lovers eyes
No more tears, they're all gone
Just believe this will always be
My heart in your hand
Knows that all this belongs to me
And like a child there I stand
While your heart sings inside of me
One dream of my life
One night in eternity
The wind whispers soft to me
And heaven stood still
One Side of the dawn
Knows that all this belongs to me
One celestial rhapsody
And heaven stood still
Willy DeVille



La tarde en que fui a ver a Willy DeVille en concierto no sabía que estaba a punto de morir, que la muerte que pronto vendría a visitarme, estaba comiéndose a Willy por dentro. Fue una tarde única de verano del 2008 en Bielefeld. Tomamos el tren al amanecer para llegar temprano. Me acompañaba una amiga que compartía conmigo el amor por el rock y  la poesía. 

 Estuvimos cantando a grito pelao con Willy „demasiado corazón“. Bailamos y nos acariciamos con el descaro de que da saber que el mundo no es de nadie y nadie es dueño de nuestros sentimientos. Éramos felices como sólo los irresponsables lo pueden ser. Yo había perdido toda esperanza de regresar a Colombia, a esa lejana vida que me mantuvo atado al ayer. Ya no era el mismo que salió una noche de Bogotá asustado, joven e inocente para salvar la vida. Y al salvarla perderla para siempre. Al menos esa vida que debí haber vivido en Bogotá contigo. 

Pero esa tarde calurosa de amor, música y olvido no pensaba en ti ni en nadie. Salvo en mí: un extranjero en todas partes sin un lugar adonde volver o adonde ir. Nadie me esperaba más ni yo buscaba a alguien a quien regresar. Mi vida era un paréntesis entre una nada y otra. No me hallaba. No era de nadie. 

Era libre y eso es lo peor que nos puede pasar. La libertad es aterradora. Siempre me he sentido más cómodo entre límites y fronteras. Una manera, creo, de echarle la culpa a otros de mis propias limitaciones. Pero si no era feliz, la pasaba contento, al menos. O eso creo recordar ahora que también yo estoy muriendo como ese día Willy DeVille lo hacía cantando en un concierto de verano en Bielefeld.

viernes, 24 de julio de 2015

A mis sesenta sigo queriendo


"Como libros leídos han pasado los años".
Blas de Otero


Yo quiero la verdad, la justicia, la alegría, la buena comida, el amor, los ratos de ocio, a los panaderos que hacen posible que a las cinco de la tarde haya pan blandito caliente, a las mujeres que me aman, a los que viven del cuento, a los que se ríen y dejan que otros se rían, a los que trabajan para que yo tenga una vida mejor, a los médicos, las cenas charladas, a los libreros, a los que nunca se han jodido a otros, a los que viven y dejan vivir, a los músicos y a los actores, la banalidad que hace soportable el infierno, la siesta, el descanso, la lectura, la libertad de no hacer lo que no queremos, a las mujeres, a los niños siempre, la bajada de precios y el alza de los salarios, a los campesinos que hacen posible nuestro pan de cada día, a los callados, a los tranquilos, a los solitarios, a las que me dicen cosas bonitas, las ocho horas mínimas de dormir, los quickies, la espontaneidad y la reflexión, a los pacíficos, al Santa Fé, los derechos del hombre, los izquierdos de la mujer, la trivialidad, las rebajas de otoño, que la vida valga la alegría y no la pena, y sobre todo la quiero a ella que ha compartido conmigo su universo  y porque con ella mi vida y los sueños han sido posibles. 

Después de tanto vivir


Después de tanto tiempo en busca del amor, de tanta risa dejada en la mirada de ella, de la alegría desperdiciada a raudales en sueños pasajeros, de tantos días y noches de baile, de tanto nadar por los mares de este mundo, de tanto desandar las caminos de pueblos perdidos y de caminar las calles de muchas ciudades que tanto quise, de tanta generosidad recibida de gente que no esperaba nada a cambio, del amor que llegó un día y se quedó a vivir en mí para siempre, de leer todo escrito que se atravesó por mi camino y de escribir poemas en el cuerpo de una enamorada, de quedarme a soñar en los sueños de una extranjera, de sentir la mano tierna de una mujer que nunca me ha dejado en los días difíciles, de besar y ser besado por el placer de ser uno en una lejana noche de verano en Deauville, de dejar mi vida en la vida de las personas que me han amado, de saber que nada es para siempre, ni siquiera la eternidad, sólo sé que me he hecho viejo de tanto vivir.

domingo, 19 de julio de 2015

No soy capaz de decírtelo


Un día en que ya no me duela tu silencio, en que no me duela quererte tanto, en que tenga más valor que hoy, un día en que te mire de lejos y suspire como todos los días... un día en que no me aguante más este sentimiento que me envuelve y enloquece, te diré que te sigo amando.

Pero hoy no soy capaz de decírtelo.

miércoles, 15 de julio de 2015

La lucha por poder ser y por el poder



En Colombia se libra una lucha por la movilidad social desde tiempos de Turbay Ayala. 

Turbay Ayala representó en su momento la subida y triunfo de los de abajo frente a Lleras Restrepo, quien representaba a los de arriba. Las estructuras sociales y económicas tradicionales (la gente bien) y las nuevas ricas nacidas de la corrupción (Turbay Ayala hablaba de la corrupción en sus justas proporciones) y el narco apoyados por la violencia (la gente de bien).

La ilegalidad ha servido para comprarse el ascenso social (Antonio Caballero decía que la plata en Colombia blanquea a cualquiera) Y parte de la violencia es generada por el desprecio y rechazo de las clases altas tradicionales a los demás, a la lobería.

Parte del profundo odio del uribismo (fuera de la "traición" de Santos) al gobierno actual es que la mayoría de los uribistas representan a esa gente de bien y el santismo (si es que algo así existe) representa a la gente bien.


En Colombia tenemos un lenguaje, un sistema educativo y una manera de otorgar cargos públicos y también privados que excluye a la mayoría, que perpetúa la diferencia abismal entre unos pocos y la mayoría.