viernes, 20 de mayo de 2016

Datos interesantes de mi familia y de Bogotá.




Título de alcalde ( con la firma del Rey y sello real) de las Nuevas poblaciones de Andalucía de mi antepasado Ignacio Sandino de Castro, bisabuelo de mi bisabuelo José Manuel Sandino Sandino.

¿Quién era Ignacio Sandino de Castro y Liceras?

Bachiller don Ignacio Sandino de Castro y Liceras, natural de Santa Fe (1765) e hijo de don Felipe Manuel Sandino y de doña María Jacinta de Castro y Liceras. Vistió la beca en el Colegio del Rosario, donde estudió Latinidad, Filosofía, Teología, Leyes y Sagrados Cánones hasta recibir los grados de bachiller en Artes y Bachiller en Derecho Canónico. Allí mismo fue pasante de Gramática y Filosofía, así como catedrático interino de Latinidad. Tras recibirse de abogado abrió un estudio en su ciudad natal para ejercer la abogacía. En 1790 el Virrey Ezpeleta le despachó título de contador general entre partes de Santa Fe por haber renunciado a tal empleo don Felipe Manuel Sandino, su padre, y tres años más tarde la Audiencia lo nombró abogado de pobres de ella y de los demás tribunales de la capital virreinal. En 1794 se vio complicado en la causa de los pasquines y fue remitido a España. En 1799 se incorporó como abogado de los Reales Consejos. Está casado con doña María Concepción del Corral y Blanco y se encuentra en España.“
Tomado de „Quién es quién en 1810: guía de forasteros del Virreinato de Santa Fe.

(Santa Fe, 1766- id ., 1833) Patriota neogranadino. Tomó parte en el movimiento revolucionario encabezado por Rieux (1795), por lo que fue desterrado a Cádiz, y después participó en la sublevación de Riego (1820). En 1823 retornó a Colombia, donde ocupó diversos cargos públicos.“
Bibliografía: Biografía Multimedia Protagonistas de la Historia.


Fue también „Oidor honorario de la Audiencia de Mallorca j Alcalde mayor y Teniente Corregidor de la Capital de este Reyno“ y diputado en Cortes.

lunes, 4 de abril de 2016

Cómo debe ser un columnista

Lo bueno de un columnista no es imponer, es encender la chispa que hace pensar al lector, advirtiéndole de la relatividad de sus ideas y de lo incierto de lo que afirma“

Los columnistas deben expresar sus opiniones, pero no deben aspirar a manipular, ni deben ser gestores de la imagen de otros, ni encubiertos y virulentos atacantes o defensores de nadie.“ 

Carlos Castillo Cardona


martes, 9 de febrero de 2016

Nos amamos

Recuerdas cuánto hicimos el amor...toda la vida lo hicimos. Nos dimos todo tantas veces. En cualquier momento nos amábamos. Nos amamos cada noche y cada día. No hubo día en paz y no hubo noche sin pasión. 

Hubo treguas en que nos mirábamos en silencio, en que nos observábamos, en que descubríamos nuestro amor. Amor que dejábamos abandonado por la casa, en los libros que leíamos, en la música que escuchábamos, por las calles que recorrimos. Increíble que en medio de tanta pasión hubiera amor. Amor infinito. 

Tantas veces nos quitamos todas las razones para seguir amándonos  y sin embargo nos amamos siempre.

Nos amamos como el primer día; como si no pudiéramos volvernos a ver, como si en cualquier momento el destino nos fuera a separar.

Recuerdas cuánto nos amamos... toda la vida nos amamos. 

martes, 2 de febrero de 2016

Última carta a Beatriz



Y luego quisieras confundirte en todo
Y tenderte en un descanso de pájaros extáticos
En un bello país de olvido
Entre ramajes sin viento y sin memoria
Olvidarte de todo y que todo te olvide.“

Vicente Huidobro

Beatriz, bella y eterna,

jamás pensé que te volvería a ver. Aunque cada día mi deseo era verte de nuevo. Pero ese día abrí los ojos y allí estabas tú. Igual que siempre. La misma sonrisa, los mismos ojos, el mismo y tan extrañado olor tuyo. Estabas junto a mí como si existieran los milagros, como si supieras que me estaba muriendo de ganas de verte, y muriendo literalmente. Sólo pensé en lo bella que eres. Lo bella que te recordaba y lo bella que te vi en ese momento. Mientras te miraba asombrado mi mente repetía bella, bella, bella, bella, bella.

En el instante en que abrí los ojos y estabas frente a mí fui feliz. Por un instante me olvidé de la muerte, del dolor, de la desesperanza y del miedo, del miedo tan verraco que se tiene cuando se sabe que se va a morir. Pero tu presencia por un momento me quitó el miedo y me devolvió la vida. Porque aunque sigo vivo, vivo muerto. Y aunque no me he muerto, no es vida lo que llevo, sino espera mortal.

El cuento de que uno se resigna a la muerte es más fácil de decir que de vivir. Lo que hago por físico cansancio es no gritar de miedo y rabia, no salir corriendo para huir de la muerte. Pero que eso sea resignación, no estoy tan seguro. Este miedo a la muerte, es decir a la nada, a que a pesar de la paciencia con el dolor, con el deterioro físico uno quisiera creer que después de todo hay una forma de negociar con la muerte un par de horas más, de días o de meses sin dolor y con ganas de vivir. Pero la puta muerte no acepta nada. Eso es lo que me hunde, me enfurece, me desespera, me mata...me río...pero es que me mata de miedo y de verdad.

Tantas muertes que se suceden sin descanso y a todo momento y no sabemos nada de ella. Nada de nada, hasta que nos coge de las pelotas y está ahí. Siento un miedo tan diferente a los miedos que tuve cuando estaba vivo y no sabía que me iba a morir. Este miedo es miedoso de sentir. Un miedo que se siente por todo el cuerpo y que impregna cada pensamiento y acto de lo que nos queda de vida.
Pero no quiero abrumarte con mi muerte. Cuando muera ya habrá tiempo para ello.

Ahora quiero darte las gracias por volver a mí, por tomarme de la mano, por esa mirada que me devolvió el amor, ese amor que fue de los dos, esa mirada que no delató el horror que debiste sentir al verme en el estado en que estoy. En fin, gracias por cada palabra, por cada gesto, por dejarme llorar, por llorar conmigo. Tengo un nudo en la garganta al recordar nuestro reencuentro. Pero es el nudo en la garganta más feliz de mi vida, porque aunque me voy a morir, pude volverte a ver. No sólo soñarte, sino verte, sentirte, olerte y oírte. Como un milagro para este ateo tan raro que soy. Porque no he dejado de rezar cada noche de mi vida, a pesar de que mi mente me dice que dios no existe. Hay algo en mí, y no es la angustia de la muerte, más bien la angustia de la vida por darse un sentido, que me susurra que no pierda la esperanza, que tal vez estoy equivocado y que dios sí existe. Ya sé que son tonterías y que suena patético. Pero así soy y así fui siempre.

Tantos años invisibles en mi vida. Tantas vidas en una sola vida. Tantos silencios, cuántos secretos que se perderán, o mejor dejarán de ser, conmigo. La vida que llevé sin ti son parte de esos años invisibles. Tiempo que nos fue robado por la realidad y a su vez, tiempo que nos fue dado para vivir otras vidas.


No nos despedimos. Pero los dos sabemos que no volveremos a vernos, que fue la última y maravillosa vez que estuvimos juntos. Así fue mejor. Si nos hubiéramos despedido para siempre, me hubiera desboronado, deshecho en llanto. Sé que también lo sientes así. Sé que eres la mujer de mi vida, de mis sueños, la amada que no fue para mí, que el destino nos jugó una mala pasada, que vivimos lejos del otro con él en nuestro corazón, que hubo tardes en que tu corazón y el mío se aceleraron pensando al mismo tiempo en el otro. Gracias, amor mío, por no dejar de amarme.

Gabriel

domingo, 17 de enero de 2016

Me aburren

Me aburren las discusiones pendejas, los que buscan camorra sin saber lo que rebuznan, los conversos que irrespetan a los demás para defender su nueva fe o escepticismo, los vivos siempre, los de la derecha trasnochada y los de la izquierda cerrada, los bobos cultos que atacan a la izquierda porque está de moda, los violentos de cualquier pelambre, los que a nombre de ser mejores se quieren tirar a otros, los arrogantes que con ello quieren disimular su rabo de paja, los lacayos, los comprometidos con un político porque no se les puede creer, los que se creen mejores o peores que otros, los que se excusan por pensar, los que no se excusan por rebuznar, los políticos todos, los economistas neoliberales con sus falacias trasnochadas, los supuestos expertos que ahora pululan en los medios, los motivadores y sus lugares comunes, los que se creen pragmáticos, los bobos cultos, los que se regalan, los que se venden o alquilan, los criminales y sobre todo los pendejos que mantienen a Colombia jodida.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Yo amaba la vida

Yo amaba la vida -es decir, era inocente- hasta que descubrí que las personas están hechas de mentiras, odios, miedos, de ganas de joderse a los demás, de amargar al que no se puede defender, de complejos de inferioridad, de ignorancia y de mezquindad.

Aunque también hay bondad, generosidad, amor y entrega, estas virtudes no saben defenderse, están a la merced de la buena voluntad de los demás.


Sigo amando la vida, pero lo hago a escondidas donde nadie sienta el deseo de destruir mis sueños, porque ven que la vida me sonríe.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Los días muertos


Entre el 25 de diciembre y el 4 de enero la vida se detiene. Entramos en los días muertos. Es como un paréntesis. Se está, pero no se es. Hay algo de vacío, de nada en estos días que siendo parecen no ser.

Días de espera. Como una pausa involuntaria. No es cansancio. No es tristeza. Es vacío. Como queriendo que llegue de nuevo la amada rutina, la certeza de los días con horario fijo.

Días en que, si nos descuidamos, nos da por hacer balance de nuestra vida, revivir éxitos o derrotas. Y sentir esa sensación, que en el fondo de cada uno de nosotros vive, de esplendoroso fracaso, de irremediable pérdida, de un cierto sin sentido de lo que hacemos o dejamos de hacer.

Por supuesto que nos reímos, comemos, salimos, en fin, vivimos, pero dentro de nosotros hay una parte desconcertada, un yo que no se deja manipular por nuestra máscara de felicidad, y duda; un yo que sabe que todos en el fondo queremos regresar a la seguridad de la monotonía para no pensar.