jueves, 31 de julio de 2014
Capitalismo para principiantes
"Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas.
La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía.
El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más.
Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos.
Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas.
Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas."
No sé quién es el autor.
lunes, 28 de julio de 2014
En el amor todo se sabe
Basta
un silencio que dura menos de una fracción de segundo, un pestañeo
de más, una duda o un vacío entre dos miradas de los enamorados...y
ya el frío corre por la espalda, se erizan la piel y la tristeza,
porque el amor se ha empezado a acabar.
Nada
será igual: ella lo sabe y él también. Pero ninguno dirá nada.
Por un tiempo harán como si todo sigue igual. Seguirán diciéndose
que se quieren, hablando como siempre; pero en la noche, en medio del
silencio, la certeza de lo irremediable será su única compañía.
Ahora
los dos sólo esperan el momento en que lo que callan se vuelva
palabra, un adiós sin regreso.
Cuando
se conocieron, antes de la primera palabra, ya sabían que eran el
uno para el otro. Ahora, antes de que ella o él hayan pronunciado la
última palabra, los dos saben que ya no estarán nunca más
juntos.
En el amor todo se sabe antes de que se haya pronunciado la primera palabra.
Quiero amar
Bonn, lunes 28 de julio de 2014
6:45 de la mañana
Mientras yo viva, quiero amar y ser amado.
Me encanta caminar. Desandar sueños e ideas mientras paseo por las calles del barrio y me lleno de vida y de posibilidades. Me gusta andar bajo los árboles y en la imaginación. Recorrer los pasos perdidos de mis otros yos que se han quedado atrás y soñar en que aún me falta amarte una vez más, una maravillosa vez más, entonces soy lo más parecido a la felicidad.
„Andaré este largo camino, este camino tan largo, hasta el final, hasta el final del corazón, andaré este camino largo, largo, largo...“
Mahmud Darwish
miércoles, 23 de julio de 2014
Mirarte
"Sólo vivo en la gloria de mirarte. Sólo muero en la pena de no verte."
Agustín Moreto
No puedo dejar de mirarte: mis ojos
se han quedado
contigo, te siguen observando aunque ya no estés
conmigo. Es como si la mirada mía volara hasta ti y te
siguiera cada
día, cada mes, cada año en que tu
ausencia ha ido creciendo
constante hasta casi no dejarme ver el ayer que fue de los dos.
Yo te miro donde estés desde mi
imaginación, desde
todas las pistas tuyas, que dejaste sin recato en mis
recuerdos. Las uno con paciencia y veo lo que estás haciendo ahora o
lo que hiciste ayer o cómo te fue en vacaciones.
Por estos días te veo menos.
Me es difícil verte sin que tú estés cerca y me estoy quedando ciego de ti.
Casi no puedo verte entre tanta ausencia y con mi mala memoria tan viva que,
a veces, no sé si es que te soñé, si te inventé o
si sólo soy parte de tu imaginación.
jueves, 17 de julio de 2014
Las cosas sencillas
A
mí me gustan las cosas sencillas, cotidianas, casi obvias. Hacen que
mi vida sea grata.
Cuando ya abandonaba la niñez y comenzaba a ir a las primeras fiestas a bailar, y vivía jugando fútbol en la calle con los del barrio, me encantaba esa ceremonia semanal del camión de la CocaCola pitando por todo el barrio, y que paraba frente a la casa y comprábamos una canasta de CocaCola, cuando sólo existía esa botella chiquita y clásica. Me encanta la CocaCola. Eso me condena a que los izquierdistas fundamentalistas me consideren un burgués.
Y claro que soy un burgués, pero no por tomar Cocacola, sino porque es lo que soy.
Cuando ya abandonaba la niñez y comenzaba a ir a las primeras fiestas a bailar, y vivía jugando fútbol en la calle con los del barrio, me encantaba esa ceremonia semanal del camión de la CocaCola pitando por todo el barrio, y que paraba frente a la casa y comprábamos una canasta de CocaCola, cuando sólo existía esa botella chiquita y clásica. Me encanta la CocaCola. Eso me condena a que los izquierdistas fundamentalistas me consideren un burgués.
Y claro que soy un burgués, pero no por tomar Cocacola, sino porque es lo que soy.
A la vuelta de la esquina,
una señora pusó una panadería casera y a las cuatro de la tarde
íbamos a comprar los más deliciosos croasanes de que tenga memoria.
Un día tuvo que cerrar el negocio, porque un vecino la denunció. Y
el periódico que ya amanecía junto a la puertas listo para leerlo era el cielo para este lector empedernido.
Ahora, que ya soy viejo, me sigue encantando comer al desayuno croasanes, salir a caminar en la mañana y disfrutar de los jardines del barrio para mí solo. Bueno, los conejos, las ardillas y los pájaros también los disfrutan conmigo, porque ellos desayunan temprano. Y al regresar sentarme a leer los periódicos en internet. Durante el día leo nueve de ellos: tres alemanes, tres españoles y tres colombianos. Después de la lectura escribo durante cuatro horas.
Ahora, que ya soy viejo, me sigue encantando comer al desayuno croasanes, salir a caminar en la mañana y disfrutar de los jardines del barrio para mí solo. Bueno, los conejos, las ardillas y los pájaros también los disfrutan conmigo, porque ellos desayunan temprano. Y al regresar sentarme a leer los periódicos en internet. Durante el día leo nueve de ellos: tres alemanes, tres españoles y tres colombianos. Después de la lectura escribo durante cuatro horas.
Me
gustan las cosas sencillas, pero tú también y eso lo complica todo.
miércoles, 9 de julio de 2014
Amar
Amar es tan sencillo. Es tan gratificante.
Amar es dejar que el sol nos abrace y florezcamos, es nadar en un remanso de un río al mediodía de un interminable día de verano, es reír sin razón alguna y sentir que la vida nos embriaga de felicidad, es bailar cuando la noche cae y los boleros vuelan por el aire, es correr por la arena de la playa a medianoche y desnudarse para nadar en el oscuro mar mientras nuestros cuerpos se unen y se aman, es ver que uno está en la mirada de ella, es sentir al otro como un universo, es descubrir que somos invencibles porque caminamos tomados de la mano. Es despertar y saber que ella duerme tranquila al lado de uno y que al abrir los ojos podré zambullirme de nuevo en sus sueños.
Amar
es tan sencillo. Y es lo único que sé hacer.
martes, 8 de julio de 2014
La lluvia
La lluvia es parte de mí.
Desde que tengo memoria, la lluvia ha sido parte de mi vida. Me he empapado tantas veces caminando o corriendo bajo ella. Me gusta su frío, su olor a aire fresco, su memoria húmeda a Sabana de Bogotá, a campos de trigo y cebada en mi niñez, al musgo de las montañas, a eucalipto tembloroso y a urapanes. La lluvia es la vida.
Tantos
aguaceros bogotanos llevo en mi memoria. Los mejores aguaceros del
mundo. Recuerdo la casa de papá y mamá inundada por una lluvia
torrencial y mientras todos apurados recogíamos el agua en baldes,
mi hija de dos años nunca estuvo tan feliz como ese día en que
descubrió que los tapetes de la casa habían aprendido a nadar.
Amo
la lluvia, verla, oírla, sentirla, empaparme bajo ella como quien se
cubre de vida. La lluvia es maravillosa.
Todo
esto porque es julio, estamos en verano y en Bonn hace veinticuatro
horas no ha parado de llover.
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